03
Mar
2010
Luz Verde a Juego de Tronos! PDF Imprimir E-mail

No hay mucho más que decir, una estupenda noticia desde luego. Creo que serán 8 episodios más el piloto. Y ya tenemos una primera imagen!

 

game of thrones

 
17
Dec
2009
Sobre la Space-opera PDF Imprimir E-mail

Serenity, space-opera de WhedonAnimado por el artículo de la compañera Bry, he decidido escribir yo otro sobre uno de mis subgéneros favoritos de la ciencia ficción: la space-opera.

¿Y que es la space-opera? La space-opera es uno de los muchos subgéneros de la ciencia ficción que por lo general trata de grandes aventuras desarrolladas en el espacio, con grandes dosis de acción e historias ambientadas en fantásticos lugares, a veces con trasfondos románticos y con personajes algo típicos a veces.

Luchas, batallas entre naves espaciales, persecuciones entre sistemas estelares, grandes desarrollos científicos, y un largo etcetera de elementos componen un género de ligera digestión para la mayoría, pero muy entretenido y divertido en ocasiones.

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09
Dec
2009
Sobre el Steampunk PDF Imprimir E-mail
Escrito por Bryoria   

Una compañera de trabajo me ha preguntado qué es el Steampunk. La verdad es que no es tan sencillo definir algo tan visual y que abarca tantos campos, así que decidí utilizar la vía fácil ­–eso creía yo– y recurrir a ejemplos. Y empecé por los que más cerca tenía, aunque no eran los más claros, le hablé del Castillo Ambulante (Howl’s Movin Castle, 2004) y de los Final Fantasy. La expresión de su cara fue reveladora así que decidí recurrir a ejemplos más Blockbusters y le hablé de Wild Wild West (1999) y La Liga de los caballeros Extraordinarios (The League of Extraordinary Gentleman, 2003), en esta ocasión me miró como si le estuviera hablando en una variedad poco conocida del cantonés. ¿Hell Boy? Pregunté sin mucha esperanza. Pero sí –¡Om sea loado!– esa sí le sonaba.


¿Qué tienen en común todas estas películas? –A parte de que todas son de un público, digamos, minoritario– la respuesta es evidente: las máquinas. Grandes máquinas de diseños imposibles y que funcionan a vapor, como si las novelas de Julio Verne y H.G. Wells hubieran cobrado vida en diferentes escenarios. Eso es el steampunk. Podemos hablar de un mundo de fantasía, con magia omnipresente, o de la más pura ciencia ficción; si le añadimos a todo un toque victoriano, lo sazonamos con engranajes, tuercas y calderas y –¿por qué no?– cierto toque kich, tenemos uno de los grandes escenarios de la literatura actual.

Poniéndonos serios y entrando en materia; el término nació en los 80 como una escisión del Ciberpunk, una variación de las novelas negras o la pulp fiction, ambientado en el Londres victoriano o a principios del siglo XX.

Podríamos considerar como novelas Steampunk las de Verne y Wells antes mencionadas, la serie de La Materia Oscura de Philip Pullman o Las Puertas de Anubis de Tim Powers por poner algunos ejemplos conocidos. En cine tenemos las ya nombradas un poco más arriba y, no podía faltar, La Ciudad de los Niños Perdidos ­(La cité des Enfants Perduts, 1995) entre una larga lista. Por supuesto, también tenemos ejemplos en el mundo del comic −The League of the Extraordinay Gentlemen (A. Moore, 1999) o Clover (CLAMP, 1997)­–, de la animación –Fullmetal Alchemist (Hagane no Renkinjutsushi, 2001)– o en los videojuegos –Final Fantasy IX (2000)–. Incluso hay colecciones de moda y de accesorios basados en esta estética.

Curiosamente, estos mundos ucrónicos pueden ser tanto o más avanzados que el nuestro pero siempre partiendo de una distorsión de mecanismos basados en el motor de vapor, pistones y cilindros. Con esta pequeña premisa podemos crear universos enteros de rica escenografía, con castillos a vapor que se mueven sobre patas de araña metalizadas o androides mortales que funcionen a cuerda. Cualquier cosa que podamos imaginar tiene su alterego en un universo de engranajes y carbón.

 

 


 
15
Nov
2009
Ganador del Teseo III PDF Imprimir E-mail

En esta ocasión ha sido ganadora, nuestra forera Marihielo, con el siguiente relato. Enhorabuena a todos los participantes.

 

POR QUIEN SUSPIRAN LAS OLAS

—Medusa.
Sorprendida, dejó caer el puñado de incienso sobre las llamas que bailaban
eternamente en la vasija de piedra. El débil susurro de las brasas se apagó cuando sus ojos se posaron en la figura que se erguía ante ella. Asombrada, observó cómo el pie
cubierto por las tiras empapadas de una sandalia se posaba en el umbral del templo,
creando un charco de agua salada.
Él entró sin vacilar y caminó hacia ella rápidamente. Sus ojos eran dos mares
embravecidos, relucientes. Cuando llegó hasta ella, alargó una mano y acarició su
rostro.
—Medusa —dijo Poseidón, esbozando una sonrisa torcida—. La de las bellas
mejillas.
El gesto se le antojó siniestro.
Un empujón y cayó al suelo. Un golpe, otro, un súbito pinchazo cuando la
espada rasgó su túnica. Su rostro contra el frío mármol del suelo. No podía respirar, su cuerpo aplastado bajo el peso del dios. El olor a sudor, a mar y a algas estuvo a punto de hacerla vomitar. Sus manos la hicieron desear estar muerta. Y el dolor...
—Atenea —dijo, bajito, las lágrimas corriendo por sus mejillas. La primera
embestida fue tan violenta que creyó ser incapaz de soportar más dolor. La siguiente fue la agonía. Después, Medusa dejó de contarlas. Se mordió el labio, sollozando en silencio, sin atreverse a moverse, a gritar, a hacer nada salvo quedarse inmóvil, mientras el dios del mar clavaba los dedos en sus caderas cada vez que penetraba en ella.
Medusa se hundió los dedos en los brazos y rezó por poder morir, porque la
estatua de su diosa fuese lo último que vieran sus ojos. Poseidón la agarró del pelo, y
Medusa levantó la cara surcada de lágrimas hacia el rostro pétreo de Atenea. Entonces él gritó y se desplomó sobre ella.
—Atenea... —Medusa extendió la mano hacia la estatua buscando algo a lo que
asirse, algo que la sacase de aquella pesadilla y la dejase refugiarse en el fondo de su
mente enloquecida.
La diosa le devolvió la mirada.
Medusa fue incapaz de apartar la mirada de los ojos inclementes de Atenea. La
diosa, tan furiosa que su cabello crepitaba, abrió la boca, y de sus labios brotaron
palabras que se clavaron en el alma de Medusa como dagas envenenadas:
—Has profanado mi templo —dijo, iracunda.
Medusa gritó de agonía cuando su rostro comenzó a arder, la carne
deshaciéndose como cera bajo la mirada incandescente de su diosa. Cayó al suelo
temblando tan violentamente que pensó que Atenea estaba robándole no sólo la vida sino también el alma. Cerró los párpados, aterrada, sintiendo cómo sus ojos se derretían en las cuencas. Los músculos de su cuerpo aullaron de dolor, los tendones se rompieron con un chasquido seco que resonó como una risa siniestra.
Cuando abrió los ojos estaba sola.
Llorando amargamente, trató de incorporar su cuerpo dolorido, pero sólo pudo
arrastrarse hasta el pórtico, dejando tras de sí un camino de sangre y lágrimas, mientras sus quedos sollozos coreaban los suaves siseos de sus cabellos.

 
11
Nov
2009
Trailer: Clash of the Titans PDF Imprimir E-mail
 
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