Libros

Reseña: "El bosque Mitago"


Título: El bosque Mitago (Mythago Wood)

Autor: Robert Holdstock

Editorial: Gigamesh

Género: fantasía

Lo primero que es preciso señalar de la novela que ocupa estas líneas es que estamos ante una de esas obras que requieren que dediquemos el cien por cien de nuestras neuronas a la lectura. Si estamos en uno de esos momentos en que somos candidatos a protagonizar el anuncio de Farmatón Complex, mejor volvemos a dejar el libro en la pila y nos adentrarnos en una lectura menos exigente.


Al menos esa es la experiencia que yo he tenido con esta novela. La primera vez que afronté su lectura estaba en uno de esos periodos en los que cuesta centrase en la lectura, por lo que decidí dejarla a un lado y centrarme en otras obras que se me antojaban en ese momento más livianas.
Y es que, si por algo destaca El bosque Mitago, es por ser una novela tan sugerente como densa. Aunque, sus densidad no se debe a adolezca de barroquismo formal, sino a lo trabajado de su contenido; pocas veces se han introducido tantos conceptos en menos de trescientas páginas y con tanta capacidad para fascinar al lector que entra el juego propuesto por la novela.
El uso de la palabra fascinación no es gratuito ya que ésta es precisamente la base de la novela, que pivota sobre dos pilares básicos: La fascinación que genera el bosque que da nombre a la novela sobre los miembros de una familia y la que las leyendas crean sobre el imaginario colectivo. Con estos dos pilares, Robert Holdstock creó una de las obras más sugerentes de este género tan difuso y heterogéneo como es la fantasía, amén de rompedora en la época en que fue escrita (los años ochenta). El bosque Mitago se aleja por completo de los tópicos que ahogan el género, para crear un imaginario fuertemente ligado a la historia de Gran Bretaña y que hoy se sigue percibiendo como actual. Trasmite además Holsdtock la sensación de que este trabajo de ambientación se apoya en un esmerado trabajo de documentación sobre la historia y la tradición mitología de su país, hasta el punto de que el lector llega a desear sumergirse en las fuentes que han ayudado a construir ese hipnótico mundo, que se abre ante nuestros ojos cuando nos adentramos en el singular bosque que da nombre a la novela.

Junto con la densidad y su trabajada atmósfera, otro elemento que caracteriza a esta obra es su relativa frialdad, pese a estar narradas en primera persona, y esto sí que puede verse como una mácula por algunos lectores. El bosque Mitago no es una novela en la que uno pueda localizar un personaje con el que establecer un vínculo de empatía que le haga preocuparse por cada cosa que le suceda al mismo; los protagonistas son caracteres más bien fríos, poco humanizados, e, incluso, esquemáticos. Al menos, así lo son al principio, ya que, a medida que la historia se va haciendo más fantástica y las fronteras con lo irreal se difuminan, paradójicamente, estos parecen ganar en tridimensional y humanidad.
No obstante, a mi modo de ver, no tiene por qué percibirse este alejamiento como un defecto de la novela. La propia historia parece pedir ese distanciamiento, al describirnos el proceso de fascinación que experimentan los protagonistas como un hecho que los aísla de los que le rodean. Un estilo más epatante quizás resultaría más accesible para el lector y dotaría de algo más de «alma»a los personajes en ciertos tramos de la historia, en los que quedan algo difuminados, pero restaría fuerza y credibilidad a los efectos que el bosque genera sobre los mismos.

Poco más me queda por decir, sin destriparos la trama, salvo recomendar la lectura de la novela. Aclarar, no obstante, que pese a que se puede considerar la primera de una saga (en español solo se llegó a publicar una segunda parte Lavondyss, por parte de Martínez Roca, hoy ilocalizable), El bosque Mitago resulta completamente válido como novela independiente; es más nos son pocos los que piensan que era una novela independiente y el resto de la saga llegó un poco para explotar el filón. Lo cierto es que quienes han llegado a leer la segunda novela concluyen que no es una continuación pura, sino más bien una novela ambientada en el mismo mundo, y su calidad queda bastante por debajo del la de su antecesora.


Texturas del miedo, de Ignacio Cid Hermoso

Debo confesar que cuando pensé que quería hacer esta reseña no sabía muy bien cómo redactarla. Parecerá una tontería, pues al fin y al cabo, una reseña sirve para dar a conocer un libro, y recomendarlo o desaconsejarlo según ciertos criterios más o menos subjetivos.

Pero cuando leo muchas por internet, a veces se dedican simplemente a hacer un resumen del libro y a decirnos cosas que podemos conocer fácilmente leyendo la contraportada.

Texturas del miedoYo no puedo hacer eso. Al menos no con este libro. ¿Por qué? La respuesta es bien fácil. La primera vez que leí un cuento de este autor, recuerdo que el estilo, su forma de escritura me asfixió; me ocluyó la garganta como solo me ha pasado con un puñado de contados escritores, y luego me hizo llorar con su historia. No creo que se pueda pedir mucho más a un relato. Tenía sus fallos, a mi parecer, desde luego, pero a mí desde ese momento me ganó por completo.

Por aquel entonces desconocía la autoría del relato, y cuando al fin la descubrí, he de decir que fui buscando por internet más escritos suyos y poco menos que le mendigué algún que otro relato.

¿Qué quiero decir con todo esto? Pues que a mí sus relatos me suelen impactar de una forma especial y en consecuencia me es imposible hablar de ellos sin hacer referencia a los sentimientos que despiertan en mí. Y no lo voy a hacer. Así que aviso de antemano que esta reseña va a ser tan subjetiva como solo puede serlo un sentimiento.

Como he dicho, lo primero que me llamó la atención de Nacho fue su estilo al escribir. Es envolvente. Es capaz de trasladarte directamente a la escena en la que se desarrollan los hechos y mostrarte cosas que en un principio pueden pasarte desapercibidas. Es descriptivo, metafórico y preciosista en muchas ocasiones y en muchas otras, recargado. Muy recargado. Barroco. Y es eso lo que a mí me asfixia. Recuerdo que me pasó por primera vez con un gran escritor, demasiado poco conocido para mi desgracia, llamado Mervyn Peake, al que leí con quince años. Ese fue el momento en el que me di cuenta de que la prosa podía hacer daño al lector. Daño físico, me refiero. Leerlo me oprimía el esternón. Había momentos en los que notaba que no podía respirar debido al peso invisible que su escritura ejercía sobre mis pulmones. Puede parecer que exagero pero juro que no es así. He llegado a sufrir un ataque de disnea leyendo un pedazo de sus libros. Aunque por suerte pasó rápido, porque no es una sensación muy agradable.

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Esa bella melodía, de Pedro Escudero Zumel

Esa bella melodía, de Pedro Escudero ZumelSopla buen viento para el microrrelato de terror en España. Autores como Santiago Eximeno, Alfredo Álamo o Pedro Escudero Zumel son la punta de una lanza nutrida y talentosa de microrrelatistas que está abriendo brecha editorial, ganándose a pulso de ingenio el apoyo de sellos nuevos como Viaje a Bizancio, 23 escalones o Saco de huesos. Sellos que demuestran la inteligencia y el olfato precisos, la capacidad de adaptación y el valor de apostar por un modo de crear literatura, la micronarrativa, que responde al signo de estos tiempos.


Pedro Escudero Zumel es dueño de un registro amplio y diverso que abarca con espléndida eficacia el vasto terreno que media entre lo feroz y lo pánico, entre lo cruel y el humor más negro. En la rigurosa brevedad de "Esa bella melodía...", y sin incurrir ni una vez en la sanguinolencia, hay espacio para el zarpazo certero y a veces furioso al imaginario colectivo, para la revisitación clásica, el mito subvertido en forma de tweet o de epitafio. De igual modo el folclore, el cuento popular, se redescubre —siempre lo fue— campo fértil para el espanto actual.
Porque el verdadero terror a día de hoy —algo que Pedro entiende a la perfección y que me da la impresión de que asume como axioma— no es sino un momentáneo lapso de espantosa lucidez, un arañazo, un tajo diminuto pero profundo en la urdimbre mediática.


Creo que la calidad y la originalidad de los "cuentitos de horror y humor negro" que componen "Esa bella melodía" complacerán tanto al amante del terror como al aficionado a la micronarrativa.
Del mismo autor, habitual en las mejores antologías españolas del género, e igualmente representativos, se ofrecen al lector "Zombie Kindergarten" y "Sakura", libro gratuito en formato electrónico, ambos a través de la web de 23 escalones. Por lo demás, Pedro alimenta el blog "Más cuento que calleja" .

Y pese a todo

Y pese a todo 

 En el mes de julio salió a la venta Y pese a todo…  de Juande Garduño, editado por la línea Z de la editorial Dolmen. Y ciertamente es una lectura muy recomendable. Juande nos sitúa en un Estados Unidos desolado por una guerra en la que las armas nucleares han sido sustituidas por otro tipo de armamento cuyo objetivo básico es conseguir victorias, al mismo tiempo que hacer sufrir a la población civil.

 
No cabe duda de que nos encontramos ante un libro de TERROR en estado puro. No hay medias tintas y lo cierto es que Juande es un experto en la materia, pues lo lleva con una maestría que hiela la sangre en más de un momento.
 
El libro bebe de varias fuentes sin dejar de ser original en ningún momento. Tiene especialmente cierto aire a las novelas de Stephen King, y de hecho hay algún que otro homenaje a este escritor (por ejemplo el hecho de situar la acción en Bangor, ciudad en la que reside King)
 
Pero es necesario señalar que “Y pese a todo…” se trata de una novela de personajes. Sí, hay pocos, pues al fin y al cabo nos cuenta la historia de los… yo diría cuatro únicos residentes de la ciudad de Bangor (Maine): Peter y su preciosa hija Ketty por un lado, y Patrick y su perro Doggy por otro. Nos cuenta su día a día; sus recuerdos;  su forma de sobrevivir y mantener la cordura en un mundo que parece abandonado por los seres humanos. Cada uno de los protagonistas es una joyita. Es terriblemente sencillo empatizar con ellos y eso te mete en la historia hasta el final. Y por supuesto Peter y Patrick… Son dos personajes de carne y hueso, con sus miedos, sus indecisiones, sus sentimientos de culpa, su vanidad… Se podría decir mucho de cada uno, y por supuesto de la relación que existe entre ellos, pero creo que es mejor leer el libro para comprenderla en su totalidad.
 
Y luego están los zombis. No es una sorpresa ya que tanto la portada como la contraportada parecen gritar la aparición de estas criaturas en la novela.
 
Bien, yo en un principio no soy aficionada a los libros de muertos vivientes ni nada que se les parezca, no sé si por el miedo que me producen (desde bien pequeña me han dado pavor, mientras que otros monstruos o seres “terroríficos” despertaban en mí cierta simpatía), o por algún otro motivo oculto. Pero sea como sea, estos zombis camaleónicos y endiabladamente inteligentes te dejan con las manos pegadas al libro, y te hacen mirar por encima de él, buscándolos allá dónde estés... En especial si estás leyendo por la noche.
 
Desde luego son unas criaturas bastante originales, y el hecho de que tampoco sean “el pilar central” de la novela (ya digo que para mí el pilar central es la relación entre los protagonistas) hace que sus apariciones sean cuanto menos, tétricas.
 
Por último, como crítica, comentar que tal vez la acción tarde demasiado en arrancar. A mí no me ha parecido que sea algo especialmente negativo ya que como digo, me gusta que Juande nos vaya enseñando cómo viven los protagonistas, y además hay algunos flashbacks en la primera mitad del libro que son increíbles. El final sí que me ha dejado algo más fría, pero no es cuestión de spoilear a nadie, así que animo a todo el mundo a que lo lea y opine por sí mismo, ya que la lectura creo que merece mucho la pena.
 

La Elegida de la Muerte

Recién salidito del horno de Ediciones B, somos muchos los que ya tenemos en nuestro poder el esperado libro de Virginia Pérez de la Puente, nuestra Ni, y puedo decir que ha cumplido todas mis expectativas. LaElegidadelaMuerteEl libro es del género de la fantasía épica, y el primero de una saga ambientada en el continente de Ridia y sus países en permanente conflicto.

Cuenta la historia de Issendra, Issi, una mercenaria que se busca la vida ofreciendo sus servicios al mejor postor y lo que le sucede tras ser marcada por un extraño signo en la frente. Paralelamente a las andanzas de la mercenaria se desarrollan otras tramas, que son uno de los aspectos que hacen más interesante el libro, su peculiar división en capítulos de diferente longitud, combinando distintos puntos de vista e historias distintas.
Estas subtramas están dedicadas a movimientos militares,  intrigas palaciegas, y conspiraciones políticas varias entre los reinos, donde entran en juego lo que creo que es otra de las mejores bazas: sus grandes secundarios, como Adelfried, rey de Thaledia, y otros que directa o indirectamente acaban relacionados con Issi y su amigo Keyen, como serían la enigmática Tije y cualquiera de los soldados. Ninguno tiene desperdicio.

En cuanto al aspecto formal, el lenguaje es directo y coloquial en los diálogos y elaborado en las descripciones. Cada capítulo empieza con un encabezamiento que incluye la localización (ayuda mucho echar mano de los mapas que se incluyen al principio) y la fecha en el original calendario de Ridia, junto con una cita o pequeño extracto de algunos libros de la “imaginaria” literatura del continente. Y esto ha sido una de las cosas que me han encantado de la novela; estaba deseando que empezara cada capítulo para leer la frase o sentencia del encabezamiento. La mayoría me dejaban con la boca abierta.
En definitiva, un libro que recomiendo a todos. Ya sabéis lo que tenéis que comprar para estas vacaciones.

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