El propio autor de la novela Worl War Z, Max Brooks, ha confirmado a la MTV, que la adaptación de su famosa novela será producida por la Paramount Pictures, y en el papel principal van a contar con Brad Pitt.
El director será Marc Foster (Quantum of Solace) y se planea que la adaptación se estrene para el verano de 2012. La Paramount, aprovechando la nueva moda de zombies, ha adquirido los derechos de otras dos novelas más.
Sigue adelante la futura adaptación de Robotech, la serie de animación estadounidense producida por Harmony Gold en los 80.
Los productores y guionistas Alfred Gough y Miles Millar que recientemente han abandonado sus tareas en Smallville, serán los encargados de escribir el guión de la producción de Warner Bros. También han participado en otras producciones como Spiderman 2 y La momia: La tumba del emperador dragón.
La incorporación de estos guionistas supone un empuje del proyecto que parecía algo parado con el primer guión de Lawrence Kasdan.
La serie narra un épica historia de ciencia ficción en la que la tierra hace uso de una tecnología de robots gigantes encontrada en una nave alienígena hallada en el océano pacífico. Deberán usar esta tecnología ante una inminente invasión alienígena.
Y tras una ardua batalla de puntos ya tenemos al nuevo ganador del IV Teseo,Leolo, con el siguiente relato:
Un barco del Norte
Sangre de Odín corre por sus venas. Sangre blanca calentada al fuego de guerras pretéritas. Ella y las demás, todas ellas valkirias en tiempos difíciles, parecen abocadas a un fatal desenlace. No hace mucho tiempo, tan sólo unos meses atrás, sus deseos habían cristalizado en falso, dando forma a vagas promesas como la conquista de otras tierras, lejos de su patria, donde la vida les habría de resultar más fácil o más vida. Pero aquel tipo las fue engañando una a una, en guerra sucia y desigual, paradigmática de la vileza del hombre cruel y cobarde. Embarcaron en busca de su porvenir y se encontraron con la esclavitud. Todas aquellas desheredadas del norte de Europa, sin sueños más allá de sus deseos, acabaron sellando su destino para siempre. Un destino crudo como la carne en venta, despeñadero de chicas valientes, empeñadas en guerrear. —Esta noche tendremos nuestra última oportunidad —dice Anna, la más bella, la más joven, la más convencida de todas. —Pero… nunca lo conseguiremos. Están armados… nos matarán a todas… Una valkiria no teme a la muerte. Una valkiria hace del abismo su propia elección. —Son hombres armados, es cierto. Hombres malos. Pero nosotras somos guerreras. Descendientes de la bella Asgard. Con sus huesos levantaremos nuestro castillo. Con sus ojos buscaremos nuestra libertad. Una valkiria nunca agacha la cabeza ante la brutalidad viril. Una valkiria nunca se rinde ante el músculo sin seso. —Sólo dispondremos de unos segundos, justo cuando abran el contenedor para servirnos la cena. Esa será nuestra única oportunidad. El océano les servía de cuna, meciendo el barco donde naufragaba su miedo. Encerradas en una lata, en un contenedor industrial, presas de la trata de blancas, consumían sus últimas horas con dignidad. Sus rostros eran negativos recortados contra las paredes de metal, que filtraban sus ganas de venganza a través de unos ojos acostumbrados a la penumbra. Material de prostitución de primera clase. Se miraban sin verse, con los rostros sucios y desnutridos, temiendo y deseando que llegara el momento definitivo. Al caer la noche, cuando el hombre gordo de acento ruso abrió el candado y destapó la cajita de las muñecas, Anna se abalanzó sobre él. Arrebatándole la pistola, apretó el gatillo y transformó su cara en una flor roja. Las demás saltaron por encima de ellos, salieron a la noche vistiendo harapos, telas sucias y rasgadas. Con los pechos descubiertos, los ombligos impacientes y el orgullo entre los dientes, las mujeres eludieron su destino y se enfrentaron a una muerte segura. Los captores cayeron al agua, aullaron, despertaron, reaccionaron, dispararon… y finalmente vencieron. Pero nunca más volvieron a someterlas. Nunca llegaron a puerto con la mercancía. En aquel barco del Norte sólo había dos opciones. Y las jóvenes valkirias eligieron morir.
Recién salidito del horno de Ediciones B, somos muchos los que ya tenemos en nuestro poder el esperado libro de Virginia Pérez de la Puente, nuestra Ni, y puedo decir que ha cumplido todas mis expectativas. El libro es del género de la fantasía épica, y el primero de una saga ambientada en el continente de Ridia y sus países en permanente conflicto.
Cuenta la historia de Issendra, Issi, una mercenaria que se busca la vida ofreciendo sus servicios al mejor postor y lo que le sucede tras ser marcada por un extraño signo en la frente. Paralelamente a las andanzas de la mercenaria se desarrollan otras tramas, que son uno de los aspectos que hacen más interesante el libro, su peculiar división en capítulos de diferente longitud, combinando distintos puntos de vista e historias distintas.
Estas subtramas están dedicadas a movimientos militares, intrigas palaciegas, y conspiraciones políticas varias entre los reinos, donde entran en juego lo que creo que es otra de las mejores bazas: sus grandes secundarios, como Adelfried, rey de Thaledia, y otros que directa o indirectamente acaban relacionados con Issi y su amigo Keyen, como serían la enigmática Tije y cualquiera de los soldados. Ninguno tiene desperdicio.
En cuanto al aspecto formal, el lenguaje es directo y coloquial en los diálogos y elaborado en las descripciones. Cada capítulo empieza con un encabezamiento que incluye la localización (ayuda mucho echar mano de los mapas que se incluyen al principio) y la fecha en el original calendario de Ridia, junto con una cita o pequeño extracto de algunos libros de la “imaginaria” literatura del continente. Y esto ha sido una de las cosas que me han encantado de la novela; estaba deseando que empezara cada capítulo para leer la frase o sentencia del encabezamiento. La mayoría me dejaban con la boca abierta.
En definitiva, un libro que recomiendo a todos. Ya sabéis lo que tenéis que comprar para estas vacaciones.