Rosa, corto de animación español

Tiene muy buena pinta este corto de animación española, tenéis que verlo:

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Teseo VII: Reglas


Nota: Las reglas son virtualmente las mismas de anteriores convocatorias, levemente modificadas para vuestro disfrute. Leedlas no sea que haya sorpresas.

1. Este concurso se organiza a través de la página “El Multiverso” y su foro en www.elmultiverso.com; así pues queda restringida su participación a todo aquel registrado en dicha página a fecha de 22 de SEPTIEMBRE de 2011 o anterior, y que haya posteado al menos una vez en el foro.

2. Cada autor puede presentar un máximo de dos (2) obras a concurso.

3. Cada obra ha de ser original, inédita (incluyendo Internet) y no estar pendiente de votación en otro concurso. De darse ese caso, el autor sería inmediatamente descalificado.

4. Dada la naturaleza y la filosofía de este concurso, se exige en cada edición la respuesta a una pregunta concreta, sin importar el género o la temática que se adopte para dicha respuesta. En esta edición la pregunta a responder es:“COMO DESTRUIR EL PLANETA” Tenga en cuenta el autor que la votación será popular, y que se les pedirá a los votantes que valoren con especial cuidado la adecuación de su respuesta literaria a dicha pregunta. En manos del autor dejamos el riesgo que quiera correr en este particular.

5. Serán descalificadas las obras que, a juicio del organizador, sean ofensivas, discriminatorias o falten al respeto al concurso, a los autores presentados o a la página que lo aloja. El administrador podrá considerar en cada caso la expulsión inmediata y permanente del foro del autor que incurra en estos hechos.

6. La obra debe tener una extensión no superior a quinientas (500) palabras, sin incluir el título o la firma. Las citas textuales de otras obras, incluyendo la fuente, sí serán incluidas en el límite de palabras.

7. La obra se presentará en formato electrónico, en un documento .doc o bien .docx. Se presentará justificado y a doble espacio, preferiblemente en fuente Times New Roman o Garamond, tamaño 12. Estará precedida por un título centrado y en negrita.

8. Los originales se enviarán a la dirección: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo. con el asunto: “VII Certamen De Microrrelato Teseo”. Las obras se enviarán en un archivo adjunto por obra presentada (preferiblemente ambas obras, de presentarse dos, en el mismo e-mail); en el cuerpo del mensaje deberán aparecer los siguientes datos: NOMBRE DEL RELATO, NICK DE USUARIO y la DIRECCIÓN DE CORREO a la que desee recibir eventuales avisos. La cuenta de correo será cerrada en un plazo de entre una semana y un mes tras la resolución del concurso.

9. La recepción de originales comenzará el 24 de AGOSTO y terminará el 22 de SEPTIEMBRE, a las 23:59 del presente año 2011. Cualquier relato enviado fuera de ese plazo no será aceptado.

10. Al tratarse de una iniciativa humilde sin ánimo de lucro, la victoria no está remunerada más que con la gloria y el orgullo de haber salido vencedores en el mismo concurso que ganaron ilustres participantes en el pasado. Sin embargo, para más inri, se hará entrega al ganador de un DIPLOMA ACREDITATIVO de su victoria.

 

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Reseña: "El bosque Mitago"


Título: El bosque Mitago (Mythago Wood)

Autor: Robert Holdstock

Editorial: Gigamesh

Género: fantasía

Lo primero que es preciso señalar de la novela que ocupa estas líneas es que estamos ante una de esas obras que requieren que dediquemos el cien por cien de nuestras neuronas a la lectura. Si estamos en uno de esos momentos en que somos candidatos a protagonizar el anuncio de Farmatón Complex, mejor volvemos a dejar el libro en la pila y nos adentrarnos en una lectura menos exigente.


Al menos esa es la experiencia que yo he tenido con esta novela. La primera vez que afronté su lectura estaba en uno de esos periodos en los que cuesta centrase en la lectura, por lo que decidí dejarla a un lado y centrarme en otras obras que se me antojaban en ese momento más livianas.
Y es que, si por algo destaca El bosque Mitago, es por ser una novela tan sugerente como densa. Aunque, sus densidad no se debe a adolezca de barroquismo formal, sino a lo trabajado de su contenido; pocas veces se han introducido tantos conceptos en menos de trescientas páginas y con tanta capacidad para fascinar al lector que entra el juego propuesto por la novela.
El uso de la palabra fascinación no es gratuito ya que ésta es precisamente la base de la novela, que pivota sobre dos pilares básicos: La fascinación que genera el bosque que da nombre a la novela sobre los miembros de una familia y la que las leyendas crean sobre el imaginario colectivo. Con estos dos pilares, Robert Holdstock creó una de las obras más sugerentes de este género tan difuso y heterogéneo como es la fantasía, amén de rompedora en la época en que fue escrita (los años ochenta). El bosque Mitago se aleja por completo de los tópicos que ahogan el género, para crear un imaginario fuertemente ligado a la historia de Gran Bretaña y que hoy se sigue percibiendo como actual. Trasmite además Holsdtock la sensación de que este trabajo de ambientación se apoya en un esmerado trabajo de documentación sobre la historia y la tradición mitología de su país, hasta el punto de que el lector llega a desear sumergirse en las fuentes que han ayudado a construir ese hipnótico mundo, que se abre ante nuestros ojos cuando nos adentramos en el singular bosque que da nombre a la novela.

Junto con la densidad y su trabajada atmósfera, otro elemento que caracteriza a esta obra es su relativa frialdad, pese a estar narradas en primera persona, y esto sí que puede verse como una mácula por algunos lectores. El bosque Mitago no es una novela en la que uno pueda localizar un personaje con el que establecer un vínculo de empatía que le haga preocuparse por cada cosa que le suceda al mismo; los protagonistas son caracteres más bien fríos, poco humanizados, e, incluso, esquemáticos. Al menos, así lo son al principio, ya que, a medida que la historia se va haciendo más fantástica y las fronteras con lo irreal se difuminan, paradójicamente, estos parecen ganar en tridimensional y humanidad.
No obstante, a mi modo de ver, no tiene por qué percibirse este alejamiento como un defecto de la novela. La propia historia parece pedir ese distanciamiento, al describirnos el proceso de fascinación que experimentan los protagonistas como un hecho que los aísla de los que le rodean. Un estilo más epatante quizás resultaría más accesible para el lector y dotaría de algo más de «alma»a los personajes en ciertos tramos de la historia, en los que quedan algo difuminados, pero restaría fuerza y credibilidad a los efectos que el bosque genera sobre los mismos.

Poco más me queda por decir, sin destriparos la trama, salvo recomendar la lectura de la novela. Aclarar, no obstante, que pese a que se puede considerar la primera de una saga (en español solo se llegó a publicar una segunda parte Lavondyss, por parte de Martínez Roca, hoy ilocalizable), El bosque Mitago resulta completamente válido como novela independiente; es más nos son pocos los que piensan que era una novela independiente y el resto de la saga llegó un poco para explotar el filón. Lo cierto es que quienes han llegado a leer la segunda novela concluyen que no es una continuación pura, sino más bien una novela ambientada en el mismo mundo, y su calidad queda bastante por debajo del la de su antecesora.


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Ganador VI Teseo

Y el ganador del VI Concurto de Microrrelatos Teseo es... Jose María Pérez Hernandez, alias Caballero, con su estupendo relato Aristarco de Samos. Enhorabuena tanto a él como al resto de participantes.

 

ARISTARCO DE SAMOS
El atardecer se llevó la lluvia de Samos, dejando el cielo limpio y despejado. Aristarco contemplaba fascinado el firmamento. Sobre su cabeza la Vía Láctea se desparramaba con insólita nitidez. Hoy parecía haber más estrellas.
—¿En qué piensas, hijo? —El muchacho se giró. Estaba tan ensimismado contemplando los astros que ni siquiera se había percatado de la llegada de su padre. Él era un hombre sabio, un maestro, quizás tuviera la repuesta.
—Padre —dijo mirando esperanzado a su progenitor—, ¿por qué brillan las estrellas?
El hombre reflexionó: «Hijo, podría contarte la verdad, pero no lo entenderías. Es demasiado compleja y tu demasiado joven».
—Brillan porque están hechas de fuego, como el Sol —contestó, tratando de zanjar la cuestión. 
—Eso ya lo sé —dijo el muchacho con una mueca de decepción—. Pero, ¿cómo puede algo tan pequeño arder eternamente?
Plutarco supo que no iba a ser fácil satisfacer la curiosidad de su hijo. «Te contaría que las estrellas no son más que un capricho de los dioses. Tibias bolas de fuego adheridas a la Cúpula Celestial. Te animaría a unir los puntos para que descubrieses sus secretos: las figuras de los dioses. Pero no, no lo haré porque no lo comprenderías».
—No son pequeñas, es que están muy lejos y al final se terminarán apagando —mintió.
—¿Y por qué no se caen?
«A veces caen, llueven estrellas, pero más allá de la Tierra, en el Okeanos. Te contaría que yacemos sobre los hombros de Atlas, el más poderoso de los titanes. Te explicaría que es su fuerza descomunal la que sostiene los pilares de la Tierra que nos separan de la Esfera Celeste. Pero no, no serías capaz de entender semejante poder».
—Es, es complicado —titubeó antes de inventarse una explicación—. Si asciendes mucho, hacia el cielo, alejándote de la Tierra, las cosas dejan de caer... flotan. —La idea era absurda, pero quizás convenciera a un niño.
—¿Y la Vía Láctea? ¿Es fuego también?
«No, es la leche derramada del pecho de Hera. Pero, eres demasiado joven... »
—No, bueno sí..., en realidad son también estrellas —improvisó— pero es que son muchas y están muy juntas.
Aristarco seguía con la mirada perdida en algún rincón del universo. Plutarco percibía que había algo especial en él, sus preguntas iban más allá de la simple curiosidad de un niño. Miró hacia la luna que empezaba a esconderse bajo el horizonte y rogó por su hijo: «Artemisa, diosa de la Luna, hija de Zeus, haz que me hijo sea capaz de entender los misterios del Universo».
Y así fue.

Aristarco de Samos 310 a.C. – 210 a.C
Astrónomo y matemático griego. Fue el primero en proponer una teoría heliocéntrica y en asociar la ausencia de paralaje con las estrellas a la enorme distancia que nos separa. Sus ideas fueron tachadas de absurdas en su época. Tuvieron que pasar mil setecientos años hasta que Nicolás Copérnico retomara la idea.

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